20070205
Pöst-13
En febrero de 2007, el site http://www.post-bl0g.blogspot.com/ comenzó a recibir un número creciente de visitas, como registran los rastreadores de SYMANTEC. También aumentó el número de comentarios a las entradas[1]. Algunos investigadores han querido ver en este fenómeno una señal del inicio de actividad que condujo a los sucesos del 11 de agosto de 2008. Otros, en cambio, asocian el hecho a la publicación de
[1] La mayoría de estos nuevos lectores se limitaron a leer las últimas entradas obviando las anteriores, por lo que los consideramos lectores accidentales que no tuvieron acceso al verdadero significado, y han sido descartados como sospechosos (anexo 37).
[2] Los encontrados hasta este momento son:
http://pedrocalleja.blogia.com/
http://frunoflickr.blogspot.com/
http://elblogdeglendon.blogspot.com/
http://toby-dammit-refugio.blogspot.com/
SYMANTEC sigue rastreando otros links. Si aparecen más serán incluidos en posteriores ediciones.
20070201
Pöst-12
Hace unas semanas fui con mi novia a ver Plataforma, la obra de teatro de Calixto Bieito basada en el libro de Michel Houellebecq. Teníamos muchas ganas de ver la obra, aunque a ninguno nos convencía lo de Juan Echanove. Desde que leímos en El País que Echanove iba a interpretar al protagonista, nos olimos el marrón. Echanove da grima. Mi novia dice que asco. Pensando mal, a lo mejor ésa era la intención de Bieito.
Mi novia no quiso hacer el amor esa noche. Esperé a que se durmiera y me hice una paja pensando en la chica desnuda de la obra. Desgraciadamente, Echanove insistía en colarse en escena una y otra vez.
20070104
Pöst-11
"Una de las interrogadoras se quitó la blusa y restregó sus pechos contra un detenido encadenado de pies y manos, manoseó sus genitales y restregó una compresa manchada de sangre sobre su cara"EL PAIS ("Agentes del FBI detallan el trato denigrante a presos en Guantánamo", 4/1/07)
Conozco a un buen puñado de gente que pagarían porque una tiparraca vestida de militar les maltratase de manera tan sucia e impúdica. Hay garitos en Barcelona donde te tratan peor (es decir, mejor) y encima cuestan una pasta. Paradojas del mundo posmoderno.
No quería hablar de post-sadomaso (otro día), sino del post-gore, o del nuevo cine de terror. Una noticia como ésta debería haber estimulado ya la mente de algún productor cochino para resucitar a ILSA, la dominatrix que hizo furor en los cines de la calle 42. Por algo estamos viviendo un revival del cine de terror más bruto, concretamente del cine gore de los 70 derivado de LA MATANZA DE TEXAS (1974). A los remakes de esta última y de LAS COLINAS TIENEN OJOS (1977), se suman los éxitos de HOSTEL (2005) y SAW (2004), además de un buen puñado de títulos que intentan reescribir los patrones originales. Se trataba básicamente de películas de horror duro, en donde se prescinde de elementos sobrenaturales o góticos, y se reduce la trama a un enfrentamiento entre hombres, mujeres y psicópatas. En principio el monstruo es el psicópata, pero en un giro inesperado, la víctima se transforma en un monstruo aún más salvaje, sediento de venganza. "La violencia engendra violencia" era el mensaje. Las largas secuencias de torturas explícitas eran el medio.
Se ha hablado de varios antecedentes de aquella ola de horror hardcore que invadió la serie B de la época, desde LA NARANJA MECÁNICA a PERROS DE PAJA (ambas de 1971); y se ha hablado de una especie de reacción (anti)estética contra los horrores de Vietnam y de un cierto asco institucional provocado por el Watergate. En definitiva, una sociedad frustrada, sin esperanza, y asolada por imágenes reales de destrucción y cuerpos mutilados. También se ha acusado a este subgénero de reaccionario y ultraderechista, por aquello de promover la política del ojo por ojo y de la justicia por mi mano. Digamos que no es tan sencillo. Xavier Mendik, un profesor universitario que ejerce de crítico de culto en varios fanzines y libros, se ha encargado de dar otra visión del asunto en su interesantísimo libro "Shocking Cinema of the Seventies" (Noir Publishing, 2002), empezando por replantearse la tendencia política de EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD (Michael Winner, 1974), acusada, quizá demasiado gratuitamente, de fascistoide. Siempre está bien tener dos puntos de vista. Ahí lo dejo.
¿Cuál es entonces la situación actual? Volvemos a tener guerras, campos de concentración, torturas, escándalos políticos, terrorismo... ¿Vuelve el cine de terror de derechas? ¿O ahora es terror progre? En la revista Artforum, comparaban recientemente HOSTEL con las imágenes de Abu Ghraib. Pero no es lo mismo. A mí HOSTEL me recordó más a alguna película italiana de tetas y nazis tipo SS CAMPO DE SEXO Y VIOLENCIA (Bruno Mattei, 1977), de hecho el enemigo seguía residiendo en la vieja Europa ("Qué putada que no queden nazis, pero Eslovaquia seguro que está llena de sádicos perturbados y de putas", parece decirnos el director). Si al menos hubiera sido localizada en Irak, se le hubiera supuesto una cierta inquietud política. No es que las guarrerías nazis italianas de los 70 tuvieran trasfondo político, pero sí tenían aquel "compromiso con la actualidad" propio de la exploitation. Ya no.
La juventud americana que presentaba LA MATANZA DE TEXAS de Hooper eran hippies contestarios, los del remake de 2003 son más bien modelos de Levi's. ¿Perdemos algo por descuartizarlos impunemente? Apenas son personas, son puros maniquíes. Tampoco los sufridos protas de HOSTEL parecen muy útiles a la sociedad. Y la chica que se salva al final se tira a las vías del tren al verse desfigurada en un cristal. "Antes que salir fea, prefiero morirme". El remake de LAS COLINAS TIENEN OJOS desvirtúa la crítica feroz contra la institución familiar que hacía Wes Craven en el original, haciéndonos mirar para otro lado con la trama del pueblo atómico. Lo único que parece haberse actualizado, y muy bien, son las torturas (el medio), mucho más reales, detallistas y complicadas. ¿Pero queda algo detrás? ¿Queda sitio para el mensaje?
Quizá la clave nos la da la saga de SAW, con su gore metalingüístico y radicalmente posmoderno. Quizá en el post-gore el medio y el mensaje se hayan unido, siendo la mutilación el único contenido. La violencia como gran espectáculo abstracto en el que ya no importa quién es víctima y quién asesino, o mejor aún , en el que víctima y asesino se confunden y se intercambian los papeles. En SAW el asesino nunca está presente, sólo mira. La propia víctima es la que se mutila a sí misma, o a otras víctimas, intentando sobrevivir a los puzzles. En SAW III, la secuela que lleva estas ideas al paroxismo, la víctima tiene que salvar la vida del asesino para salvar la suya propia. Puro metacrimen.
Quizá lo que hace el post-gore es trasladar el dilema moral del cine de terror, el clásico dilema del bien y el mal, al patio de butacas. Los personajes son apuñalados, troceados y eviscerados porque el espectador está mirando. El espectador es el culpable de todo. Michael Haneke llegó a la misma conclusión en FUNNY GAMES(1997). Seguro que Godard lo predijo hace décadas. El asesino somos nosotros.
20061206
Pöst-10
Visto en el blog de Borja Crespo. Sobran los comentarios. Al menos, por hoy.
Pöst-09

Para completar el triple-bill de terrorismo, no se me ocurre una película mejor que DAY NIGHT DAY NIGHT (2006), vista en el pasado Festival de Cine de Gijón. Por una vez, los protagonistas son los terroristas y no las víctimas, algo que desde cualquier lógica cinematográfica, resulta más interesante. Las víctimas no tienen discurso, ni motivación, ni iniciativa; los terroristas, sí. Hasta ahora, la aproximación al posterrorismo se ha venido enfocando mayoritariamente sobre las víctimas, que es como hacer una película de VIERNES 13 sobre los campistas asesinados y sus familias, no tienen nada que decir que no sepamos. En DAY NIGHT DAY NIGHT la protagonista es una joven de 19 años que contacta con un grupo terrorista indefinido como voluntaria para un atentado suicida. Lo que vemos es toda la preparación previa al día D, los pormenores, las torpezas y las intimidades del atentado, sumergiéndonos en un asfixiante y claustrofóbico estado de alerta de 94 minutos.
Lo mejor de la película es que se permite tener sentido del humor, subrayando el absurdo de algunos momentos entre la joven y los encapuchados terroristas, secuencias de cotidianeidad que logran hacernos empatizar con los protagonistas. Viendo DAY NIGHT DAY NIGHT pensé en Jacques Tati, y pensé que quizá la directora había pensado en él también. Los silencios casi ininterrumpidos, la amplificación de los sonidos de ambiente, la frialdad de los planos y esos breves retazos de humor, parecen confirmarlo. Si la película se hubiera atrevido más, podría haber sido una comedia de Tati sobre un terrorista patoso enfrentado a las circunstancias y a los rituales minuciosos de un hombre-bomba. Lo difícil habría sido decidir entre final feliz o no feliz.
20061016
Pöst-08

Es sorprendente lo mucho que se ha atacado la película WORLD TRADE CENTER de Oliver Stone y lo mucho que se ha elogiado, muchas veces por oposición, UNITED 93 de Paul Greengrass. De la primera se dice que es sentimentaloide, patriótica y hasta fascista. La segunda se tilda de objetiva, imparcial y hasta de obra maestra. Habiendo visto ambas una detrás de otra, sólo entiendo esta polarización desde una perspectiva simplista e ingenua, la de Hollywood Vs. Cine independiente.
Ambas películas cuentan en definitiva lo mismo, cómo durante el 11-S personas anónimas y corrientes reaccionaron ante la catástrofe y se convirtieron en víctimas primero y luego en héroes. Una lo cuenta al estilo Hollywood y otra al estilo indie, pero el argumento es muy similar. Hasta aquí no creo que podamos acusar a ninguna de las dos de hacer más o menos propaganda, ni de ser más o menos política en este sentido.
Vamos con las formas. WTC es puro cine hollywoodiense, espectacular, sentimental y reconfortante. Es coherente con su propia esencia y opta por elegir una historia real ocurrida el 11-S que encaja como un guante en esas coordenadas, sin tener que cambiar ni una coma. Una historia documentada que no ofrece dudas, y que, en el caso hipotético de que nunca hubiera ocurrido, no altera el curso de los hechos. WTC hace lo que tiene que hacer y lo hace bien: provoca la lágrima fácil, aprieta las tuercas y luego libera al espectador con un final grandilocuente.
U-93 se nos presenta bajo la forma del cinema verité (feísmo, cámara al hombro, actores no profesionales...), un lenguaje que denota realismo e imparcialidad. Esa forma es, para empezar, una opción estética (y política, que diría Godard). Curiosamente, U-93 elige una historia real ocurrida también el 11-S pero que está por dilucidar y es objeto de mucha polémica. Y, a pesar de su vocación de independiente, elige contar la versión oficial, la que mantiene la Comisión del 11-S y la Administración Bush, incluso se atreve a modificar esa versión para conseguir un clímax redondo.
La historia del vuelo de United 93 es una de las favoritas de los conspiranoicos. No voy a entrar en detalles porque todo son conjeturas y hay mucha desinformación (podéis ver los hechos con bastante objetividad aquí: www.united93-the-movie.com), pero la historia plantea varias dudas razonables. La versión oficial (los pasajeros se rebelaron y abortaron los planes de los terroristas) podría encubrir otra más lamentable (el avión fue derribado por el ejército), o quizá no, pero tomar partido por una de las opciones conlleva un posicionamiento, bastante político a mi entender. Y si afinamos más todavía, encontramos un detalle sorprendente: la versión oficial, la que mantiene la Comisión (acusada de ser pro-Bush), afirma que los pasajeros intentaron rebelarse, pero que en ningún momento consiguieron entrar en la cabina del avión. En la película U-93, los pasajeros entran en la cabina y luchan heroicamente con los terroristas.
A Oliver Stone se le puede acusar de hacer sólo espectáculo, de hacerlo mejor o peor, pero no de manipular al espectador. Stone recrea con formas comerciales y populistas un drama real de contenido comercial y populista. WTC opera en una escala tan modesta (dos familias y poco más) que su “mensaje” resulta hasta redundante. No insistamos en el argumento de que el cine de Hollywood, por comercial y escapista, es reaccionario. Eso podría valer en los años 60, pero la distancia con la que el espectador medio ve ahora estos productos es tan abismal que hasta las mentes más ingenuas son capaces de ver más allá. Y más aún en los últimos años, en los que el meme anti-Hollywood y antiamericano se ha extendido como una plaga.
Greengrass, en cambio, utiliza una estética impostada de cine independiente, no para contar una verdad oculta o alternativa, sino para reafirmar la versión oficial, subrayándola más si cabe. Y si hoy nadie se cree nada que tenga la mínima apariencia hollywoodiense, sí son multitud los que tienen fe ciega en el cine indie y en sus discursos, véase Michael Moore y sucedáneos. U-93 opera a una escala mucho más ambiciosa, habla de las víctimas, pero también de los controladores aéreos, del ejército y del gobierno. Y todos salen bien parados. Para mí, Greengrass es por tanto quien manipula, quien usa el “lenguaje de la verdad”, para contar una historia dudosa y pro-gubernamental.
Hay muchas más pistas que en mi opinión hacen de WTC una película mucho más transparente que U-93, pero admito que entran en el campo de la especulación. Lo que aquí he explicado no.
20061007
Pöst-07
Hay quien apunta que el s. XXI comenzó realmente aquel 11 de septiembre, con las torres cayendo delante de medio mundo, como si se tratara de una demolición (¿controlada?) del viejo Sistema. De repente me encontré escribiendo sobre aquello que conocía como Cultura del Apocalipsis y la famosa frase de Adorno sobre escribir poesía después de Auschwitz no dejaba de venirme a la cabeza. ¿Tenía sentido ya la Cultura del Apocalipsis? A la mañana siguiente, todos los periódicos que pude comprar, nacionales y extranjeros, me dieron la respuesta: No.
Las portadas estaban llenas de mensajes apocalípticos: holocausto, guerra mundial, caos, destrucción, muerte a escala industrial. Y en las páginas interiores comenzaban a colarse teorías de la conspiración, paranoia, terror biológico y hasta interpretaciones paranormales o cabalísticas. El Apocalipsis mediatizado, globalizado y mundialmente asimilado a golpe de telerrealidad. Efectivamente, el fin de la Cultura del Apocalipisis y el comienzo de una nueva era.
Es cierto que conspiraciones sobre el 11-S hay cientos, basta con hacer un poco de Google, pero la mayoría son basura de internet, net-trash. Tienen tanto poder desestabilizador como un spam de alargamiento de pene. El terrorismo Post-11-S se reinventa y la clave es la hiper-exposición mediática. A sociedades globales, atentados globales. Una de las consecuencias es el exceso de información, información sin control, libremente manejada (y manipulada) por millones de personas. A diferencia del atentado de JFK, en esta ocasión no había una cámara Zapruder, había millones, una por cada pantalla de televisión.
Yo tengo mi propia grabación Zapruder, la que pude hacer zapeando entre la CNN, Fox, NBC, Euronews, TVE, Tele5 o A3. Saltando entre informaciones sin filtrar, rumores, testimonios precipitados e imágenes de particulares, uno puede componerse docenas de conspiraciones propias, y además con pruebas palpables. Así ocurrió. Y fue ésa saturación de datos e imágenes la que aniquiló el contenido. El medio exterminando al mensaje.
Y con las torres se derrumbó definitivamente algo que venía agrietándose desde hace años, como predijo Baudrillard, se derrumbó la realidad, lo Real. El 11-S ocurrió más y mejor en los medios que en la realidad. Incluso para los testigos físicos, los que estaban presentes en el mismo plano de realidad que los atentados, la realidad se hizo prácticamente imperceptible, inabarcable por su enorme perspectiva panorámica –más propia de una vista aérea o incluso satélite– y por su desconcertante parecido con la ficción previsionada (Independence day, Armageddon). Por eso, los que estaban delante de las torres acababan mirando a través de su cámara digital, zoom-out/zoom-in, donde todo era más asequible, más normal.
Así que en Pöst- ya no escribiremos sobre lo real, nos gusta más escribir sobre lo hiperreal, y en este caso, sobre las películas del 11-S.
Continuará...
20060929
Pöst-06
"De aquella experiencia extraje dos conclusiones. La primera es que la televisión se comunica sobre todo con el cuerpo, no con la mente. Esto es algo que había sospechado durante varios años. La segunda conclusión es que si la pantalla de video produce un impacto tan directo sobre mi sistema nervioso y sobre mis emociones, y tan escaso efecto sobre mi mente, la mayor parte del procesamiento de información estaba de hecho representado por la pantalla."
"Edward Renouf Slopek, investigador sobre comunicaciones de la Universidad McGill y asociado al programa McLuhan, acuñó la expresión 'colapsar el intervalo' para indicar que la televisión elimina el efecto mediador entre el estímulo y la respuesta, y el tiempo necesario para procesar la información en nuestra mente consciente."
"Hertha Sturm afirma que la mente necesita al menos medio segundo para proporcionar una clausura adecuada a un estímulo complejo, y sostiene que la televisión niega este tiempo al espectador. Es lo que ella califica de 'síndrome del medio segundo perdido."
"La piel de la cultura" / Derrick de Kerckhove.